El artículo empieza con una breve introducción de las tecnologías en las últimas décadas, donde se tenían en cuenta el concepto de tecnología educativa o tecnología pedagógica como un subconjunto de la tecnología como elemento global. Desde esta visión, se entendía el proceso de innovación como la selección del medio más eficaz para conseguir un fin determinado. En cambio, la tecnología se entendía como el artefacto más adecuado para la planificación científica dentro del proceso educativo. Hay que tener en cuenta que la tecnología no se concibe como un elemento neutral.
Es necesario entonces, cuando se habla de tecnología educativa hacer referencia diversos aspectos o elementos: - La relación entre la ciencia y la tecnología
- El valor incuestionable de la tecnología
- El carácter neutral.
En este sentido, según plantea la autora, existen ciertos elementos tecnológicos que pueden ayudar a desarrollar experiencias innovadores, ya que aportan mejoras o novedades, como por ejemplo:
- El uso de nuevos materiales o recursos instructivos como materiales curriculares o tecnológicos.
- El uso de nuevos enfoques de enseñanza, actividades o estrategias didácticas.
- Elaboración de nuevos supuestos pedagógicos y teorías subyacentes a nuevas políticas o programas.
Es evidente que para poder desarrollar esta innovación, es necesario obtener un uso profesional y un dominio contextualizado de las TIC. Es necesario conocer las posibilidades y las utilidades de las tecnologías de la información y la comunicación sobretodo como docentes, para poder aprovechar los recursos y obtener beneficios. Es importante hacer un uso reflexivo, contextualizado y adaptado al currículo.
Aún así, es necesario también tener en cuenta el uso que hace el alumnado de las nuevas tecnologías. Sobretodo hay que saber realizar un uso con sentido, saber buscar buena información y saber utilizarla en diversos contextos.
Por tanto, des de mi punto de vista, para incorporar el uso de las tecnologías en la enseñanza es necesario hacerlo de forma reflexiva, y por lo tanto, dejar de un lado el uso mecánico. De esta manera se podrá utilizar la tecnología de forma práctica e innovadora y no ser un simple reproductor del conocimiento.
Finalmente, como conclusión es necesario como profesionales reflexionar sobre el uso de las tecnologías que utilizamos y darle sentido en nuestro contexto diario para poder mejorar las prácticas educativas. Como ya se expone en el artículo, se han de tener en cuenta todos los factores que posibilitan que las tecnologías se conviertan en mejora, pero también es necesario empezar por la propia práctica profesional, para poder ofrecer una oportunidad a la innovación en la educación.
http://www.raco.cat/index.php/reire/article/view/121050/166925
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